La importancia de la intervención temprana y oportuna en la dislalia

Por: Olga Patricia Porras Albarracín

Fonoaudióloga 

Ciclo educación infantil y primaria 

 

El lenguaje oral constituye el principal medio de comunicación del ser humano, que le permite interactuar y relacionarse con los demás, en los diversos contextos en que se desenvuelve. A través de éste, puede expresar sus necesidades, ideas y sentimientos, controlar su comportamiento, obtener información, aprender nuevos conocimientos, elaborar y organizar su pensamiento; favoreciendo así, el desarrollo mental, social y afectivo del individuo. Sin embargo, ante trastornos o alteraciones en el lenguaje, se pueden presentar limitaciones y dificultades en dichos aspectos. Como es, el caso de la dislalia (objeto del presente escrito), alteración del lenguaje oral de gran incidencia en la población escolar.

 

La dislalia corresponde al trastorno en la articulación de los fonemas (sonido de las letras), por ausencia, distorsión o sustitución de algunos sonidos concretos del habla. Es decir, se trata de la incapacidad para pronunciar correctamente las palabras. Puede afectar a cualquier consonante o vocal, y presentarse en uno o varios fonemas, o en la asociación de consonantes, cuando estas aparecen unidas en una sola sílaba, omitiendo en este caso una de ellas (dice “busa” por blusa). En ocasiones, el habla del niño puede tornarse ininteligible por las constantes desconfiguraciones verbales que emplea, al encontrarse afectados muchos fonemas. Los tipos de errores que se pueden encontrar en el habla de un niño con dislalia son:

 

Sustitución“tapo” por sapo,  cambia el fonema /s/ por /t/.

Omisión“camelo” por caramelo, omite la sílaba /ra/.

Distorsión “schapo” por sapo, coloca la lengua en posición intermedia entre /s/ y /ch/, sin articular nítidamente ni el uno o el otro.

Inserción“palato” por plato, inserta el fonema /a/.

 

De acuerdo a sus causas las dislalias se clasifican en:

 

Dislalia evolutiva o fisiológica: corresponde a la fase del desarrollo del lenguaje en la que el niño no articula o distorsiona algunos fonemas por insuficiente madurez cerebral y del aparato fonoarticulador. Se presenta en los primeros años de vida y normalmente desaparece con el tiempo, pues estadísticamente se espera una correcta articulación fonemática a partir de los 4 años. Al formar parte de un proceso normal, es necesario hablarle al niño de forma clara y adulta, no imitar ni hacer gracia de sus defectos, para  evitar la fijación de estos.

 

Dislalia Audiógena: su causa está en una deficiencia auditiva. El niño no articula correctamente o confunde fonemas semejantes debido a que no posee una correcta discriminación auditiva. Generalmente en estos casos,  se presentarán alteraciones de la voz y ritmo del habla, siendo junto a la dificultad articulatoria, señales de alerta de una posible pérdida auditiva que ha pasado inadvertida.

Dislalia Orgánica: la causa es de tipo orgánico. Son aquellas alteraciones producidas por malformaciones o anomalías en los órganos del habla como son los labios, la lengua, el paladar, etc. También denominada “disglosia”. 

 

Dislalia funcional: es la alteración de la articulación producida por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios a pesar de no existir ninguna causa de tipo orgánico. Comúnmente, los errores se presentan en los fonemas /r/, /rr/, /s/, /l/, /k/, /z/, /ch/ y combinaciones silábicas con /l/ y /r/.  Es la más frecuente y sus factores etiológicos pueden ser: Falta de control en la psicomotricidad fina, errores perceptivos e imposibilidad de imitacioón de movimientos, estimulación lingüística deficitaria, factores psicológicos, deficiencia intelectual.

 

Efectos de la dislalia en el desarrollo integral del niño:

 

Si bien es cierto, la dislalia no reviste un carácter de gravedad, sino se lleva a cabo un tratamiento temprano adecuado puede traer consecuencias negativas en el equilibrio emocional y desarrollo intelectual del niño, por la influencia que ejerce el lenguaje oral sobre la personalidad, adaptación social y rendimiento escolar del mismo. Las consecuencias dependerán directamente de la magnitud del trastorno y de la edad a la que el niño logre superarlo.

 

Así mismo, si los errores articulatorios se prolongan más allá de los 5 años, pueden ocasionar dificultades en el aprendizaje del lenguaje escrito. Los niños con dislalia entran en conflicto al intentar entender la conversión grafema-fonema (letra-sonido de la letra), pues al no poder pronunciar correctamente el fonema, llegan a confundir, suprimir y adicionar letras al leer o escribir. Es muy probable, que el niño lea y escriba las palabras como las pronuncia, dando como resultado la dificultad, tanto del propio niño como de las demás personas, de entender lo que éste lee y escribe. Generando así, un problema de aprendizaje producto de una dificultad en el habla.

 

Recomendaciones generales para favorecer la correcta articulación del habla en los niños:

 

Con base a lo anterior, es importante una intervención tempana y oportuna en los niños con dislalia, comprendiendo el papel fundamental que juega el lenguaje oral en las diferentes esferas de la vida del individuo. A continuación, se mencionan algunas recomendaciones para favorecer el desarrollo lingüístico de los niños:

 

-Hablarle al niño de forma clara, con una velocidad moderada, pronunciando correctamente, sin simplificar las palabras y evitando reforzarle toda expresión defectuosa que en un principio puede resultar graciosa.

-Adecuar el discurso a la capacidad del niño: un discurso muy sencillo no motivara al niño para adquirir nuevo vocabulario o estructuras gramaticales, pero uno complejo será difícil que lo comprenda. 

-Escuchar atentamente al niño y responderle siempre a sus preguntas con explicaciones claras, breves y coherentes.

-No interrumpir al niño cuando hable y darle tiempo para que piense sus respuestas, mostrando interés por lo que dice y no cómo lo dice.

-No corregir constantemente los errores del niño, esto sólo conseguirá que sienta miedo a comunicarse. Es mejor ofrecerle un modelo repitiendo correctamente lo que él o ella ha dicho.

-Hablar mucho con el niño, contarle cuentos y familiarizarlo con canciones infantiles, retahílas o rimas.

-Hacer juegos de expresión y mímica facial (alegría, tristeza, asombro).

 

Cabe mencionar que en caso de detectar algún problema en el lenguaje del niño, el especialista será quien mejor pueda ayudarle y asesorarle. El Fonoaudiólogo o Terapeuta de Lenguaje, será el encargado de evaluar y determinar la necesidad de un tratamiento, siendo esencial la constancia del mismo para un mayor proceso de evolución y efectividad de la intervención. 

 

Bibliografía:

Pascual G. P. (1995). La Dislalia. Naturaleza, Diagnostico y Rehabilitación. Madrid: CEPE.

Gallardo, J.R. y Gallego, J.L. (1993). Manual de Logopedia Escolar. Un Enfoque Práctico. Aljibe: Málaga. 

Macarro, M. y Mesias, O.  (2004): Prevención de Dislalias: Programa Educativo. Mérida: Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología.

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